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Ya es de público conocimiento que el agua es fundamental para la vida de todos los seres vivos. De hecho, el cuerpo de las personas adultas está compuesto por un 70% de este líquido. Además de esto, ya es sabido que el agua interviene en múltiples procesos metabólicos, como la digestión, la respiración, la eliminación de toxinas y desechos, el transporte de nutrientes, la producción de diversos fluidos, la reparación celular, la hidratación, la elasticidad de la piel y muchas otras funciones vitales que resultan esenciales para que el organismo humano funcione correctamente.

En esta ocasión en particular, trataremos sobre los beneficios de tomar agua caliente. Si bien el agua aporta numerosos beneficios sin importar su temperatura, se considera que cuando ésta varía sus efectos en el cuerpo también lo hacen. En múltiples países pertenecientes al Oriente, la costumbre es consumir agua tibia o caliente, ya que se cree que hacerlo a bajas temperaturas puede resultar perjudicial (especialmente cuando de acompañar las comidas se trata).  

Estudios indican que consumir agua entre los 37º y 39º no sólo permite evitar un cambio brusco en la temperatura interior del cuerpo, sino que se destaca por su efecto vasodilatador en el tracto digestivo. Esto último provoca inmediatamente un aumento de la irrigación de la sangre y, posteriormente, un incremento en la oxigenación que beneficia el proceso digestivo e incluso el respiratorio.

Por último, cabe destacar que tomar agua caliente ayuda a procesar la grasa de los alimentos, eliminar toxinas y desechos del cuerpo, incrementar los movimientos de los intestinos, despejar las vías respiratorias y hasta relajar el sistema nervioso.